¿Lo mejor de viajar? ¡Viajar con niños!

¡Hola! Me presento, soy Sara (@mamagallinaysuspolluelos), profesora y madre de 3 niños maravillosos. Hasta hace poco me definía como una madre arraigada a mi tierra y a sus costumbres, familiar y poco aventurera: una auténtica “mamá gallina” pegada siempre a sus “polluelos”… Y digo “hasta hace poco” porque en octubre del 2018 tuvimos la oportunidad de vivir una experiencia familiar que cambió nuestras vidas y sobretodo, mi manera de vivir la maternidad…

Empezaré desde el principio… Llevo casi 10 años casada con el amor de mi vida, Andrea; piloto de profesión y sobretodo, de vocación. Igual que los pájaros necesitan volar, para él es impensable estar quieto en un mismo país. Lo increíble es que se casara conmigo, para quién es impensable (o era) no echar raíces fuertes y largas en mi tierra natal, por eso, en este caso con nosotros se cumple aquello de que los polos opuestos se atraen… Los primeros años fueron fáciles, pues él viajaba mientras trabajaba para compañías aéreas y yo le acompañaba cuando podía. La llegada de nuestros polluelos cambió por completo nuestras prioridades y limitamos nuestras escapadas a destinos cercanos sin grandes aventuras. Pero los bebés crecen muy rápido y mi marido ya estaba frotándose las manos deseando lanzarse a la aventura. Nos surgió la oportunidad de hacer un viaje por Sudáfrica, Zambia y Botswana con otros amigos que conocían muy bien la zona, pero me frenaba totalmente la idea de tener que dejar a los tres niños durante 15 días para irnos tan lejos, pues ellos no podían venir… Y de pronto, la pregunta del millón: ¿POR QUÉ NO? Sara tenia 7 años, Gonzalo 5 y Valentina 2. Primero hablé con mi pediatra y me informo sobre los riesgos que podía haber. Pusimos los pros y los contras en una balanza y la balanza se inclinó hacia el . Tomaríamos todas las medidas posibles, sanitarias, de seguridad y de logística; y las ganas de pasarlo bien, de conocer mundo, de vivir la experiencia, de estar juntos 15 días seguidos, y de aprender todos de todos, harían el resto.

Necesité todo un verano para convencerme a mi misma, quien me conoce bien sabe que me costó, no lo voy a negar, pero os aseguro que, como os decía antes, este viaje cambió nuestras vidas. Si algo he ido aprendiendo con los años, es que la vida consiste en superar retos, ya sean buenos o malos, pero hay que mirarlos de frente y tomar la decisión de vencerlos o de dejar que te venzan. Y para mí, esto era un gran reto: saltarme las rutinas, lanzarme a la aventura (íbamos sin billetes y con mochilas a cuestas), enfrentarme a todos los “y si..?” posibles, a no saber como reaccionarían los niños, y sobretodo, a no saber como reaccionaría yo misma. Así que a la primera conclusión que llegué es que para viajar con niños hace falta ORGANIZACIÓN. Y así empecé a preparar el viaje.

Os diré, como os podéis imaginar, que este primer gran viaje fue una maravilla en todos los sentidos y que todo salió mejor de lo que habíamos imaginado, así que decidimos aprovechar todas las oportunidades de viajar que se nos presentaran. Con éste artículo no pretendo convenceros de que viajéis con niños, pues eso es una decisión muy personal, pero si que me gustaría compartir con vosotr@s , desde mi experiencia, los pasos y los consejos que tenemos en cuenta cada vez que vamos a viajar:

¿Qué tener en cuenta antes de viajar?

1.Consultar la página del MINISTERIO DE EXTERIORES: Antes de viajar a cualquier país es muy importante conocer su situación política y social, así como las recomendaciones de seguridad, la documentación necesaria para acceder y/o salir del país y el control sanitario requerido. Desde esta web, podéis informaros perfectamente para poder hacer los trámites posteriores que sean necesarios y también os aconsejaría registraros como viajeros. Os dejo el link para que podréis echarle un ojo.

2. BOTIQUÍN MÉDICO: como ya sabéis, nunca sabemos lo que puede pasar con los niños, así que os recomiendo hablar con vuestro pediatra habitual para que os aconseje qué “botiquín” puede ser necesario en cada viaje, desde uno básico tipo tiritas e ibuprofeno, o a uno casi de “primeros auxilios”. Y digo “vuestro pediatra habitual” ya que conoce bien a vuestros hijos y sabe cuales son sus puntos más débiles y a qué tratamientos responden mejor. En nuestro caso, para Africa, nos aconsejó llevar desde antibióticos orales a antihistámicos, inhaladores, cremas antibióticas, desinfectantes, sueros y antidiarreicos, por ejemplo, ya que íbamos a estar muy alejados de cualquier hospital o posible ayuda médica, e incluso no sabíamos que tipo de medicación encontraríamos.

3. VACUNACIÓN al día: además de la vacunación necesaria y propia para cada país, aseguraos primero de actualizar el cuaderno de vacunas de vuestros hijos. En el departamento de atención al viajero (del Hospital Clínic de Barcelona, por ejemplo) os explicaran muy detenidamente todo lo que podáis necesitar consultar e incluso os pondrán al día en caso de que tengáis alguna vacuna pendiente. Sólo hay que llamar y concertar cita con ellos. Os recomiendo además, hacerlo con antelación por si hay más de una vacuna pendiente y tenéis que esperar un tiempo entre una y otra.

4. SEGURO MÉDICO ESPECÍFICO: y con esto no me refiero sólo al de la mutua que podáis tener contratado habitualmente, sino a uno especial para cada viaje. Hay compañías que ofrecen diferentes servicios personalizados para toda la familia/grupo que vaya a viajar, y se contratan sólo para los días que vaya a durar el viaje. Por ejemplo, para África contratamos un seguro familiar que nos incluía desde la asistencia médica, al helicóptero y traslado al hospital más cercano, ya que estaríamos aislados en el safari en el desierto a mucha distancia de cualquier otra  ayuda posible. Me adelanto a deciros que no es tan caro como podéis estar imaginando y vale la pena presupuestarlo en el viaje, deseando por supuesto no tener que usarlo nunca

5. EQUIPAJE: aunque este punto puede parecer muy obvio, no esta de más consultar la previsión del tiempo para evitar posibles sorpresas futuras. Un consejo muy personal, es llevar vestidos a los niños igual, pues es algo que a nosotros nos facilita mucho las cosas, primero porque nos gusta, segundo porque nos ayuda a tener localizados más fácilmente a los niños e incluso ayuda a que los demás los identifiquen como “hermanos”, y tercero, porque es más fácil preparar los “conjuntos” que se van a poner y es más fácil hacer la maleta. Otra cosa que nos funciona muy bien, es que cada niño lleve su propia mochila con su agua, abrigo y algún juguete pequeño y objetos personales. Y, por temas de seguridad, os aconsejo que lleven pulseras identificativas o el número de teléfono escrito en la muñeca con rotulador permanente, si hace falta.

6. ALOJAMIENTO: imprescindible asegurarse de que todos los hoteles a los que tenemos planeado ir, permitan el alojamiento de niños, pues aunque a nosotros como padres nos parezca casi imposible, en muchos hoteles no aceptan niños. Si además podéis prever que dispongan de habitaciones familiares, mejor que mejor.

Consejos prácticos para disfrutar al máximo del viaje…

Como ya sabéis, los niños son agotadores e incansables, pero cuando salimos de viaje y cambiamos sus rutinas a veces pueden sentirse más inseguros y sensibles y se cansan con más facilidad, por lo que creo que es muy bueno adaptarnos nosotros a ellos. Tenemos super comprobado que los niños tienden a “portarse peor” cuando están cansados, aburridos, o con hambre, así que es mejor que nosotros nos adelantemos y así, poder evitar “malos ratos”.

Está claro que no es lo mismo un fin de semana en París sólo con tu pareja que ir también con los niños, por lo que deberíamos intentar respetar sus ritmos de sueño, comida y, también, de juego. Seguramente, nos apetecería más ir a comer a un super restaurante de moda a las 15h, después de un buen aperitivo a las 13h, pero si vamos con niños lo más probable es que se sacien con el aperitivo, y en el restaurante ya no tengan hambre y empiecen los problemas por querer aguantarles bien sentados y nos pongamos todos de mal humor, y …estrés, mal humor y enfados… ¿os suena? Adelantémonos también nosotros, busquemos una opción que se adapte a todos (está claro que ellos también han de esforzarse un poco) y respetemos primero sus ritmos, veréis como se evitan muchas discusiones.

Otro truco que a nosotros nos funciona muy bien con nuestros polluelos es mantenerlos implicados lo máximo posible según las capacidades de cada uno. Antes de viajar nos gusta buscar información con ellos sobre el destino, hacer una lista de las cosas más importantes que ver, y marcar su orden de preferencias. Según la edad que tengan, incluso pueden prepararse ellos algún tema y hacernos ellos mismos de guías, por ejemplo. Y lo que para nosotros es ya un clásico imprescindible: los MAPAS. Si conseguís encontrar un mapa infantil que puedan colorear, o poner adhesivos según han ido viendo las cosas, dádselo a ellos, se sentirán muy importantes y responsables y veréis como estarán más atentos, concentrados y motivados, ¡todo lo contrario al aburrimiento! Recordad: hambre, sueño y/o aburrimiento, sinónimo de mal comportamiento, estrés, mal humor y enfados.

En definitiva, viajar con niños es lo mismo que vivir con niños, pero en ambientes diferentes. No creo que os haya descubierto nada nuevo. Viajar con ellos conlleva algunas limitaciones, más esfuerzo y a lo mejor más cansancio… Pero de verdad, también conlleva muchas cosas buenas…Intentemos dejarnos llevar y ejercitar un poco más la paciencia, a veces me digo a mi misma que trate de imaginarme que son amigos con los que voy de viaje y juntos descubrimos muchas cosas, eso me ayuda a ser más transigente y flexible… Qué importante es pararse, y disfrutar de cada momento vivido, ya sea en nuestro día a día o en cualquier actividad o viaje que hagamos con ellos… Os animaría a dejaros contagiar de su inocencia, de su falta de prejuicios y/o limitaciones sociales, descubriréis, como estoy haciendo yo, la sensibilidad que pueden llegar a tener al conocer otras culturas, otros colores, olores y sabores, otras maneras de vivir, otras creencias religiosas… Intentad meteros en sus cabecitas y verlo todo desde sus ojos, dejaros envolver con sus preguntas y sus curiosidades,con sus eternos “por qué?”… Estoy convencida de que descubriendo, viviendo, sintiendo, y valorando con ellos todas las diferencias que pueden haber en el mundo, estaremos contribuyendo a llenar el planeta de personas ricas en TOLERANCIA, un valor imprescindible y prioritario que necesito y trato de inculcar en mis niños.

Todo esto es, de manera resumida, lo que estoy aprendiendo de y con mis hijos desde que viajamos juntos, y es lo que me animó, además de la insistencia de mi marido, a convertirme en @mamagallinaysuspolluelos y compartir con vosotros todas nuestras experiencias.  Espero que como mínimo, haya conseguido convencer a alguno de vosotros a lanzaros y a animaros a viajar con vuestros hijos, estoy convencida de que no os arrepentiréis…

Sara

¡Muchas gracias Sara! Me has emocionado con los primeros párrafos y me has animado en los siguientes… qué ganas de viajar. Des de aquí quiero proponerte un nuevo reto que nos relates alguno de estos viajes fascinantes que vemos en tu cuenta. ¿Te animas a explicar este viaje a Africa?

Os animo a seguir su cuenta en instagram @mamagallinaysusplluelos

Maria

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